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George Crowdy (Janus Henderson Investors) /
El cambio en la gestión de los recursos hídricos a escala mundial
Por George Crowdy

La aceleración de la crisis mundial del agua queda reflejada en su mayor escasez, la contaminación generalizada y el rápido descenso de la biodiversidad. El sexto Objetivo de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas (ODS), agua limpia y saneamiento, se centra en abordar los problemas que impiden que todos podamos acceder a agua limpia.

En Estados Unidos, la cuestión de la escasez de agua constituye un problema tanto social como medioambiental. A la falta de suministro se suma una elevada demanda, lo que se está traduciendo en un incremento de la factura del agua.

Según la organización supervisora Food & Water Watch, se estima que en 2016 15 millones de ciudadanos estadounidenses vivían sin servicio de agua como consecuencia del incremento de las facturas del agua propiciado por la escasez de este recurso. El suroeste de Estados Unidos, que ya constituye una región árida per se debido a la "sombra pluviométrica" que padece por su ubicación a sotavento de las montañas Rocosas, se ve ahora afectado por una crisis que podría ampliarse en un futuro próximo a medida que otras vías de agua pierden capacidad para reponer sus recursos y dar respuesta a la creciente demanda.

El lago Mead y el lago Powell, dos grandes lagos de la cuenca del río Colorado que proporcionan agua e irrigación a millones de personas, se están secando a medida que el aumento de las temperaturas reduce el contenido de agua en las reservas de nieve de las montañas, lo que provoca que el caudal de los ríos y arroyos que dependen del deshielo disminuya cada vez más.

Además de la certeza casi absoluta de que la escasez de agua afecta a las poblaciones y a la producción agrícola de California, Nevada, Arizona, Nuevo México, Colorado y Utah, la perniciosa sequía que sufrió California entre 2011 y 2017 provocó la muerte de aproximadamente 62 millones de árboles solo en 2016.

Por otro lado, encontramos otro ejemplo de patrones meteorológicos cambiantes y más extremos en el medio oeste de Estados Unidos, que viene experimentando fuertes inundaciones desde marzo. En esta región, al final de la temporada, las nevadas vinieron seguidas de temperaturas elevadas, lo que provocó que la nieve se derritiera a un ritmo tal que impidió que fuese absorbida por el suelo. En mayo, se estimó que las inundaciones habían generado daños por valor de 12.000 millones de dólares, afectando a los hogares, las empresas y la agricultura y provocando el desplazamiento de residentes.

En ocasiones, las malas noticias son buenas noticias

Si bien no existen soluciones rápidas para hacer frente a estos retos, las infraestructuras obsoletas e ineficientes causan la pérdida de miles de millones de galones de agua y, en este aspecto, la tecnología brinda motivos para el optimismo.

La industria del agua se percibe como una suerte de "dinosaurio" en el uso efectivo de los datos y la tecnología. Esto responde, por un lado, a la naturaleza extremadamente fragmentada de las empresas de suministro de agua, que a menudo carecen del tamaño suficiente para implementar soluciones tecnológicas a gran escala y, por otro, a la reticencia cultural al cambio.

Otro de los obstáculos para la adopción de la tecnología y los datos ha sido que las start-ups, que por lo general desarrollan tecnología innovadora, han tenido un tamaño demasiado pequeño (con los riesgos que ello conlleva) como para que las empresas de suministro de agua colaboren con ellas.

Por suerte, este aspecto está cambiando a medida que tanto las empresas de suministro de agua como los clientes residenciales toman mayor conciencia de las ventajas del uso de los datos y la tecnología.

En norteamérica, el agua no facturada representa entre un 20% y un 30% en el caso de las empresas de suministro de agua y puede resultar de filtraciones, usos no autorizados (p. ej. manipulación de contadores, robo) y facturación incorrecta.

La tecnología de contadores inteligentes y supervisión de infraestructuras contribuye a abordar este derroche y brinda no solo beneficios financieros a la empresa de suministro, sino beneficios medioambientales y sociales al reducir el despilfarro de agua.

Crisis como la de la intoxicación por plomo en Flint (Michigan) menoscabaron la confianza del público en las empresas de suministro público, pero también aumentaron la concienciación de las personas sobre la calidad del agua. En consecuencia, se ha producido un incremento de la demanda de sistemas de filtración de agua de uso doméstico, lo que ha conllevado una consecuencia positiva: los hogares están dejando de comprar botellas de agua de plástico de un solo uso.

Además, la creciente sensibilización del público respecto de la escasez de agua y las cuestiones relacionadas con la calidad del agua ha incrementado la presión sobre los municipios y las empresas para que hagan un uso responsable del agua.

En EE.UU., cabe destacar el ejemplo de la ciudad de Las Vegas, donde en 2008 el 70% del suministro de agua de la ciudad se utilizaba para irrigar céspedes residenciales y los más de 60 campos de golf de la ciudad. El recrudecimiento de la crisis del agua dio lugar a la bonificación fiscal Cash for Grass (Dinero por césped) aplicada por la South Nevada Water Authority (autoridad de gestión del agua del estado de Nevada), que desembolsaba a los propietarios de viviendas 1,50 dólares por cada pie cuadrado de césped que fuese sustituido por un paisajismo que contemplase un uso eficiente del agua.

Asimismo, se impuso un estricto límite anual de 2,1 millones de galones de agua por acre para la irrigación de todos los campos de golf de cara a fomentar, en la medida de lo posible, que el césped fuese sustituido por un paisajismo desértico.

Invertir en agua

El equipo internacional de ISR de Janus Henderson invierte en empresas que ofrecen soluciones para los retos medioambientales y sociales, y la gestión del agua constituye una de las diez temáticas de inversión del equipo sobre las que se fundamenta el proceso de concepción de ideas.

En la actualidad, el equipo invierte en las firmas Xylem y Evoqua Water Technologies, que brindan soluciones para ayudar a los clientes residenciales, municipales e industriales a abordar los problemas relacionados con la calidad del agua, las ineficiencias en las infraestructuras y la escasez de agua.

En vista de la envergadura y el alcance de las cuestiones relacionadas con los recursos hídricos a nivel mundial y de los efectos que tiene el agua en el desarrollo económico y social y en la salud de las personas, consideramos que existe un considerable margen de crecimiento para aquellas empresas que aborden una necesidad de tamaña importancia.

Sobre George Crowdy

George Crowdy es gestor de inversiones del equipo internacional de inversión sostenible y responsable de Janus Henderson Investors

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