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Ventajas de la jornada intensiva y claves para aprovecharla al máximo
16:45 | 11/07/2019
  • Al disponer de menos tiempo para trabajar, el empleado presenta una mayor capacidad de concentración y planificación
  • Hay que disponer de un esquema de trabajo muy claro, poniendo, si cabe, más en relieve la jerarquización y priorización de tareas, marcando tiempos para realizar cada tarea y cumpliéndolos de manera estricta
  • Otro consejo es reducir y optimizar al máximo el tiempo de las reuniones
Por Futuro a Fondo

Solo el 37% de los españoles están satisfechos con su nivel de conciliación laboral y personal, según un estudio elaborado recientemente por PageGroup. Una de las maneras que tienen las empresas de afrontar esta situación es la adopción de la jornada intensiva, que muchas implementan en estos meses de verano.

La jornada intensiva consiste en la realización del trabajo sin pausa, reduciendo el número de horas en la oficina. Dependiendo de lo estipulado por cada empresa, la jornada intensiva puede llevarse a cabo todo el año, desde primeros de junio hasta finales de septiembre, solo los meses de julio y agosto, o solamente agosto.

Mejora la productividad laboral

Al disponer de menos tiempo para trabajar, el empleado presenta una mayor capacidad de concentración y planificación. Ahora bien, si queremos mantener o incluso superar los niveles de productividad, hay que tomar una serie de medidas o la jornada más corta se nos puede volver en contra, con horas extra y sin descanso.

Hay que disponer de un esquema de trabajo muy claro, poniendo, si cabe, más en relieve la jerarquización y priorización de tareas, marcando tiempos para realizar cada tarea y cumpliéndolos de manera estricta.

Otro consejo es reducir y optimizar al máximo el tiempo de las reuniones. Fijar la duración de las reuniones, enviar el acta de temas a tratar antes de la reunión a los participantes y ser puntual son algunas de las claves para evitar reuniones largas o incluso innecesarias.

Empleados más felices y menos estresados

La expectativa de disponer de más tiempo al terminar la jornada permite más conciliación profesional con la vida privada, pudiendo dedicar más tiempo a la familia, amigos y al ocio. Además, el tiempo libre permite a los trabajadores realizar otras actividades formativas que pueden revertir en una mayor cualificación como empleados. Todo esto conlleva a la reducción del estrés, una de las mayores amenazas de las empresas actualmente.

El estudio ‘8 tendencias para ejecutivos 2019‘ de PageGroup revela que, actualmente, más de 300 millones de personas sufren graves problemas de estrés, lo que supone para el sector empresarial pérdidas de 246 billones de dólares a nivel mundial.

Hay una serie de puntos fundamentales de cara a que las empresas puedan mejorar la calidad de vida de los trabajadores, aparte de promover horarios más flexibles: escucharlos, para que se sientan
reconocidos y más motivados; incorporar actividades lúdicas o de yoga y meditación; talleres sobre la importancia de la vida sana o incluso psicólogos que se desplazan a las empresas.

Atracción y retención de talento

Relacionado con el punto anterior, un empleado feliz significa que fortalecerá su compromiso con su proyecto y con la empresa. Los empleados se identifican más con las empresas que respetan su espacio, y esto es algo especialmente valorado por los millenials y nuevas generaciones de empleados. Además, internamente se transmite la idea de que el bienestar del empleado está arraigado a la cultura empresarial, mejorando la imagen de la compañía.

¿Cuáles son los inconvenientes?

A pesar de las numerosas ventajas de la jornada intensiva, sin una buena planificación se puede llegar a incluso más niveles de estrés y a más horas extra, repercutiendo negativamente en la productividad. Al fin y al cabo, se dispone de menos tiempo para hacer el mismo trabajo.

Otro inconveniente es la vuelta a la rutina después del verano, que se hace difícil de sobrellevar para algunos trabajadores. El hecho de madrugar más durante la jornada intensiva tampoco es bienvenido por algunas personas, que afirman ser más productivas por las tardes.

Por último, si nuestros clientes y proveedores no hacen jornada intensiva, pueden llegar a sentirse más desatendidos en ciertos horarios. Para combatir este problema, muchas empresas implementan sistemas de guardia, donde los trabajadores hacen turnos para quedarse por las tardes.

A pesar de la reticencia de algunas empresas y los miedos que puede suponer implantar la jornada intensiva por primera vez, ya son muchas empresas que, conscientes de todas las ventajas, la están
implementando con buenos resultados.

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