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Qué esperar de 2022: un año con más inflación y volatilidad
10:00 | 24/11/2021
Miriam Fernández (Ibercaja Gestión), Ana Besada (CaixaBank AM), Ricardo Seixas (Bestinver) y Jaume Puig (GVC Gaesco)
  • Miriam Fernández (Ibercaja Gestión) señala que de aquí a final de año y durante el primer trimestre del siguiente la renta variable será clave en las carteras
  • 2022 será un año en el que tendremos que estar preparados para una volatilidad financiera grande, advierte Ana Besada (CaixaBank AM)
  • Ricardo Seixas (Bestinver) sí cree que el aumento de la inflación sea una tendencia transitoria y están centrados en mirar qué le va pasando a cada empresa
  • Jaume Puig (GVC Gaesco): "Hemos visto la gran inflación de precios en bienes, pero viene una segunda oleada de subida de precios en los servicios"
Por Sofía Cisneros

Dentro de unas semanas despediremos 2021, un año que acaba con un nuevo invitado en el panorama económico: la inflación. A pesar de que ese es el factor que más ha llamado la atención, no podemos olvidar que 2021 también ha sido un año de recuperación con crecimiento en las bolsas mundiales.

Para analizar qué ha sido 2021 y qué podemos esperar de 2022, Morningstar ha reunido en su conferencia anual a algunos de los gestores más relevantes del panorama español. Centrándose primero en la renta variable, Miriam Fernández, responsable ASG y gestora de fondos de inversión y pensiones en Ibercaja Gestión, señala que de aquí a final de año y durante el primer trimestre del siguiente, este activo será clave en las carteras.

“Vemos que queda ese tirón de la renta variable y hay que estar posicionado y sobre ponderado, conforme avancemos y entremos en la dialéctica de merma de inflación y riesgos de suministro y se confirme la desaceleración global habrá que recalibrar”, explica. Por geografías, la experta señala que desde su firma ven China como una oportunidad de valor, pero con cautela y explica que están más posicionados en países desarrollados.

Por su parte, Ana Besada, gestora directora en CaixaBank AM, admite que mientras los tipos sigan negativos la renta variable es una opción interesante. “De cara a 2022 tengo más reservas, es más difícil esperar retornos muy atractivos. Me preocupa que en 2022 veremos una tasa de variación negativa en el crecimiento macro y de beneficios empresariales. Aunque es cierto que los niveles seguirán históricamente altos, el crecimiento se ralentiza. Las compañías empezarán a sufrir en los márgenes los impactos de los aumentos de costes”, pronostica.

Sin lugar a duda, la experta señala que 2022 será un año en el que tendremos que estar preparados para una volatilidad financiera grande. “No es que no vaya a haber oportunidades, pero entramos en un año más convulso y con más volatilidad”, anuncia.

Jaume Puig, CEO de GVC Gaesco, detecta algunas tendencias claras de cara al próximo año. Por ejemplo, considera que los beneficios empresariales seguirán haciéndolo bien, y que asistiremos a un estrechamiento de descuentos fundamentales. Asimismo, observa la coexistencia de empresas muy caras con muy baratas y piensa que estas últimas lo harán mejor. “Esperamos una subida de los tipos largos, por lo que tendemos a invertir en empresas y sectores que lo hacen mejor cuando los tipos de interés largos suben”, añade.

Para Ricardo Seixas, director de Renta Variable Iberia en Bestinver, el entorno macro sigue siendo muy potente. “Si tenemos un crecimiento por encima del potencial, tipos bajos y crecimientos de beneficios creemos que es un buen entorno para la renta variable”, analiza. Sin embargo, advierte de que hay que estar muy pendientes de lo que haga cada compañía y en particular en este entorno de subida de precios, el cual creen que es temporal. “Es un mercado muy volátil y de gestión activa”, resume.  

Un factor de riesgo: la inflación

La inflación se presenta como un factor clave, debido a la cual, según Ana Besada, la principal preocupación de los inversores está en que el mercado perciba que se está cometiendo un error de política monetaria. “Es un dilema grande el que tienen los bancos centrales, si suben los tipos rápido corren el riesgo de frenar una recuperación antes de que madure, si lo hacen con demasiada lentitud corren el riesgo de que la inflación se consolide”, alerta.

Respecto a si es transitoria o no, desde CaixaBank AM consideran que se moderará en 2022. Sin embargo, su experta señala que quizás hay otros factores que hay que vigilar porque podrían dar lugar a un efecto de segunda ronda de la inflación. Un ejemplo sería la subida del precio de las comodities, pero también puede haber un factor más estructural relacionado con la transición energética. “En este proceso cabe esperar que los niveles de precio de la energía se mantengan altos y volátiles y es un factor duradero. El otro factor es el mercado laboral de EE. UU., si no se soluciona pronto podría generar presiones salariales”, advierte.

Como resultado, vemos que no toda la inflación será transitoria, por lo que la experta insiste en que no se moderará al completo. “Está ahí, hay que vigilarlo y saldremos con una inflación más alta. Esto puede generar volatilidad porque es difícil cuantificar qué parte es transitoria y qué coyuntural, lo que dificulta las decisiones de política monetaria”, reflexiona.

Por su parte, Ricardo Seixas sí cree que vaya a ser una tendencia transitoria y están centrados en mirar qué le va pasando a cada empresa. Para Miriam Fernández, el riesgo estará en ver hasta qué punto aguanta el consumidor la escalada de precios.

Jaume Puig está de acuerdo en que el mayor peligro es la inflación, pero cree que los bancos centrales han minusvalorado el componente microeconómico de la inflación. "Vemos comportamientos micro muy inflacionistas que a los datos oficiales llegan más tarde. Hemos visto la gran inflación de precios en bienes, pero viene una segunda oleada de subida de precios en los servicios, quienes han sufrido más las restricciones”, pronostica.

Value vs growth

Para afrontar este contexto de mercado, Miriam Fernández señala que, a nivel muy general tienen una sobre ponderación hacia la calidad, el growth, “porque en el largo plazo lo hace mejor, pero eso no significa que abandonemos el value”, señala. Además, mantienen un sesgo hacia temáticas de crecimiento estructural.

Por su parte, desde CaixaBank AM tienen un claro sesgo hacia el value porque están positivos en el sector financiero (esperan subidas de tipos) y energético (hay un empuje cíclico y estructural). “En este momento no le daría tanta importancia a la distinción entre el value y growth, creo que será un año bueno para la gestión activa”, completa.

Jaume Puig señala que su enfoque es bottom-up, pero admite que los grandes descuentos están en value. “Estos años ha habido una gran confusión entre los factores quality y growth, lo que tenemos ahora es quality- value. El value bate al growth en un 2,8% anual en 100 años. Hemos tenido unos años growth muy fuertes y ahora creemos que es value”, explica.

Por su parte, Ricardo Seixas apunta que la misma compañía puede pasar de growth a value. “Lo que creemos que importa es valorar correctamente los crecimientos, las compañías que buscamos saben crecer, lo hacen de una forma trazable, con un margen de seguridad. Ahora vemos que es un momento claro para el value”, sentencia.

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