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¿Podría llegar a crearse una burbuja ESG?
10:00 | 16/11/2020
  • Hannah Simons (Schroders) insiste en que invertir de manera sostenible no se trata solo de invertir en las compañías que hoy son más sostenibles, sino en la identificación de las que están en una transición hacia la mejora de sus características sostenibles
  • Respecto al papel del asesor financiero en la inversión sostenible Simons considera que "la sostenibilidad no debe ser una conversación aparte, sino parte de la conversación”
  • Sheila ter Laag (BNP Paribas AM) considera que la crisis ha dejado buenas oportunidades principalmente en salud, digitalización y transición energética
Por Sofía Cisneros

El COVID-19 ha contribuido a apuntalar la inversión ESG, la cual, este año, ha experimentado un crecimiento y un comportamiento muy positivo. Además, las nuevas normativas, como la Taxonomía de la Unión Europea, están contribuyendo a su desarrollo de manera notable. Para analizar este nuevo contexto, Morningstar ha reunido a Hannah Simons, Head of Sustainability Strategy en Schroders, y Sheila ter Laag, Global Head of ESG Specialists en BNP Paribas AM.

Para Sheila ter Laag, la nueva taxonomía nos proporciona un marco coherente y un lenguaje común que ayudará a mover capital hacia los objetivos medioambientales, y hacer crecer la economía en el futuro. "Nos da una hoja de ruta que podemos seguir”, explica.

Para la experta, concretamente, la crisis de la pandemia ha ayudado a subrayar la importancia de la “S” en los criterios ESG y ha puesto de manifiesto la necesidad de que los shareholders fomenten la estabilidad financiera y la sostenibilidad. Asimismo, considera que la crisis ha dejado buenas oportunidades principalmente en salud, digitalización y transición energética, siendo un catalizador para que se desarrolle más rápido.

Sin embargo, este rápido crecimiento de las inversiones ESG y el mayor flujo de dinero puede llevar a plantearse la siguiente pregunta: ¿podría llegar a crearse una burbuja ESG? Es algo que Hannah Simons no descarta.

“A medida que más dinero fluye a los fondos de inversión sostenibles, podrías ver más dinero circulando, por así decirlo, en un universo más pequeño de compañías que podría impulsar esa burbuja de valoración”, explica. Como antídoto, recuerda que invertir de manera sostenible no se trata solo de invertir en las compañías que hoy son más sostenibles, sino en la identificación de esas empresas que están en una transición o un viaje hacia la mejora de sus características sostenibles. “Se trata de identificar compañías que son sostenibles hoy, lo seguirán siendo en el futuro y seguirán ganando”, expresa.

El papel del asesor financiero

Dado que las nuevas regulaciones solicitarán a los asesores financieros que evalúen las preferencias de sus clientes en materia de sostenibilidad, será esencial poder hacer malabarismos de manera competente con el creciente panorama de los fondos de inversión sostenibles y la inversión de impacto.

Para Hannah Simons, lo más importante es que los asesores sean capaces de entender y registrar las preferencias de su cliente e identificar los fondos que cumplan esas necesidades. “Es un proceso en el que no solo se trata de marcar casillas, los asesores tienen que ir al detalle para entender esas preferencias”, subraya.

Simons considera que este es un proceso que se divide en varias etapas. En la primera, el asesor entiende y determina las preferencias, con una perspectiva holística de lo que el cliente está tratando de hacer. “La sostenibilidad no debe ser una conversación aparte, sino parte de la conversación”, expresa. “¿Quieres maximizar tus oportunidades? ¿Quieres invertir en empresas que estén en la vanguardia de la innovación en materia de sostenibilidad? ¿Estás tratando de donar a buenas causas? Explorando estas preguntas puedes ver en que espectro se encuentra el cliente en una línea en el que en un extremo están los beneficios y las rentabilidades y en otro la inversión sostenible y el impacto social de sus inversiones. En esta primera fase, el objetivo es saber cómo quiere invertir el cliente”, explica.

El segundo paso, según explica la experta de Schroders, es emprender una investigación de todos los fondos que reúnan las características que busca el cliente y ver qué enfoque de inversión busca. “Tenemos que ver si es un cliente que busca integrar la sostenibilidad desde una perspectiva financiera o está buscando tener un impacto significativo con su inversión”. Un proceso que Simons resume con tres letras EST, que corresponden en inglés a “make it easy” (hazlo fácil), socialize (social), time (tiempo). “Haz que sea un proceso sencillo y que lo entiendan, que el cliente hable con su familia de lo que va a hacer y que sea en el momento oportuno, haz entender que su impacto puede ser inmediato”, recomienda.

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