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Más de 8 millones de españoles ahorran en planes de pensiones: ¿por qué son importantes?
13:15 | 27/07/2020
  • Si todas los esfuerzos se destinasen a potenciar el ahorro a través del segundo pilar se dejaría a más de la mitad de los trabajadores sin esas ventajas de ahorro
  • Los planes de pensiones suponen un complemento indispensable a la pensión pública en un previsible escenario de reducción de la tasa de sustitución pública, del 71,8% actual al 49,2% en 2050
  • Los planes de pensiones están aportando 10 puntos porcentuales extra a la tasa de reemplazo del sistema público
  • Los planes de pensiones son pioneros de las inversiones ESG, lo que ya está financiando el proceso de descarbonización de la economía, a través de su inversión en empresas y sectores que lideren este proceso
Por Futuro a Fondo

En la actualidad, más de 8 millones de españoles ahorran o han ahorrado a través de planes de pensiones para complementar su jubilación. Según Inverco, estos más de 8 millones se benefician del diferimiento de impuestos por aportaciones a planes de pensiones, cada una en un nivel que, dentro de los límites legales, se relacionan con el de sus ingresos, no siendo sólo un producto para rentas altas. El 51,3% de los aportantes a planes de pensiones gana menos de 30.000 euros y el 72% gana menos de 42.000 euros.

De hecho, según la Agencia Tributaria, uno de cada cuatro aportantes a planes de pensiones gana menos de 18.000 euros, y el 72% de los aportantes gana menos de 42.000 euros brutos anuales. Sólo el 9,2% de aportantes ingresa más de 72.000 euros al año.

La importancia de potenciar el segundo y tercer pilar

Si todas los esfuerzos se destinasen a potenciar el ahorro a través del segundo pilar, los planes de pensiones de empleo, tal y como ha planteado en alguna ocasión el ministro Escrivá, se dejaría a más de la mitad de los trabajadores sin esas ventajas de ahorro.

En España, el 57% del empleo no es estándar (trabajadores que no trabajan por cuenta ajena y que su contrato no es a tiempo completo): 16% de autónomos, 14% a tiempo parcial y 27% temporal, por lo que impulsando solo el segundo pilar, se dejaría fuera al 60% de los trabajadores.

En estos tipos de trabajos “no tradicionales”, es difícil pensar que se pueda acceder a planes de empresa (ya sea por rotación en los eventuales, por escasa acumulación de derechos en los trabajadores a tiempo parcial o por razones obvias en los autónomos), por lo que desde Inverco defienden que el concurso del tercer pilar es “imprescindible” en estos colectivos, que suponen una proporción cada vez mayor en una fuerza laboral donde el trabajo estable durante toda la vida en una misma empresa se está convirtiendo, a nivel global, en un fenómeno del pasado.

Según defiende Inverco, la estructura del mercado laboral en España (y en la OCDE) hace que el estímulo y promoción de los planes de pensiones deba hacerse tanto al segundo como al tercer pilar de forma conjunta.

El segundo pilar y su desarrollo insatisfactorio

Sin embargo, según Inverco, el desarrollo del segundo pilar o el sistema de empleo ha sido “insatisfactorio”, ya que solo dos millones de personas (apenas el 10% de la fuerza laboral) son partícipes de planes de pensiones, y de esos dos millones cerca de 2 de cada 3 –mayoritariamente trabajadores de las Administraciones Públicas- no reciben aportaciones desde 2011, y tienen un volumen ahorrado ínfimo.

“La reducción de los incentivos fiscales a las empresas para promover planes de pensiones en favor de sus trabajadores ha resultado muy negativa. Tanto la reforma de 2006 (eliminación del 10% de la deducción en cuota del Impuesto de Sociedades por las aportaciones a planes), como la de 2013 (inclusión en la base de cotización de la Seguridad Social de las aportaciones a planes de pensiones), han ido en la dirección contraria a la de promover ahorro para la jubilación en las empresas”, manifiestan. Asimismo, consideran que la reducción de los límites de aportaciones también ha sido negativa para aumentar el ahorro a largo plazo.

El tercer pilar, un éxito a pesar de reformas fiscales a la baja

En los países de nuestro entorno tienen un peso creciente los sistemas privados voluntarios, tanto por el contexto de creciente longevidad que hace necesario el concurso de los tres pilares (primero, de carácter público y de reparto, el segundo pilar de empresa y el tercer pilar con el ahorro individual), como por las nuevas formas de trabajo (autónomos, eventuales, tiempo parcial, etc.). “Para estos trabajadores con contratos “no estandarizados”, los sistemas de empleo tradicionales presentan unas cargas administrativas y de gestión imposibles de asumir”, expresan desde la asociación.

Hay muchos países donde el tercer pilar tiene un peso muy relevante sobre las pensiones de sus nacionales. Estos países exitosos a la hora de construir un ahorro complementario suficiente para la jubilación tienen sistemas obligatorios o cuasi-obligatorios (Holanda, Dinamarca, Suiza, Reino Unido, o Australia, Nueva Zelanda, etc.). En particular, los países que han adoptado sistemas de auto afiliación en base a la economía conductual (Reino Unido, Nueva Zelanda, Irlanda, etc.) son casos de éxito en los que se preserva el carácter voluntario del sistema con una elevada tasa de incorporación al ahorro complementario (10 millones y el 90% de los trabajadores en Reino Unido desde la introducción del “autoenrolment” en 2012.

En España, según explican desde Inverco, el tercer pilar ha sido un éxito a pesar de las reformas fiscales a la baja (reducción de límites, empeoramiento fiscal del cobro de prestaciones, cuestionamiento permanente del régimen fiscal, etc.).

Los planes de pensiones: imprescindibles antes las futuras reducciones de la tasa de sustitución

Con todo esto, desde la asociación concluyen que los planes de pensiones suponen un complemento indispensable a la pensión pública, sobre todo en un previsible escenario de reducción de la tasa de sustitución pública, del 71,8% actual al 57,8% en 2030, al 53,8% en 2040 y al 49,2% en 2050.

Asimismo, la tasa de sustitución media en la OCDE es del 40,6%, mientras que en España es del 72,3%, lo que hace imprescindible complementar la pensión pública. En dos de cada tres países de la OCDE, los jubilados reciben dos pensiones, una del sistema de reparto y otra del de capitalización.

Con datos de una muestra del 53% y 26% del patrimonio de los planes de pensiones individuales y de empleo respectivamente, las personas más cercanas a la jubilación tienen acumulados importes medios de 26.000 euros después de treinta años de aportaciones, que suponen unos 120 euros al mes de renta financiera durante la etapa de jubilación (calculada en veinte años).

Este importe supone algo más del 10% de la pensión media del sistema de reparto, lo que, según expresan desde la asociación, significa que los planes de pensiones están aportando 10 puntos porcentuales extra a la tasa de reemplazo del sistema público (muy razonable complemento a la pensión pública).

Un vehículo que impulsa la ISR

Otra de las ventajas que localizan desde Inverco es que los planes de pensiones son pioneros en España de las inversiones ESG con una clara y creciente vocación, lo que ya está financiando el proceso de descarbonización de la economía, a través de su inversión en empresas y sectores que lideren este proceso.

Para concluir, Inverco señala que es necesaria más educación financiera e información sobre pensiones. “Divulgar e informar sobre la importancia y necesidad de promover un complemento a la pensión pública”, expresan. Asimismo, reivindican la necesidad de informar a la población sobre su pensión publica estimada, la disposición no cumplida de la Ley 27/2011 y la conveniencia de que se envíe la carta a los trabajadores, como ya lo hacen otros diez países europeos.

“A largo plazo el elemento fundamental para conseguir un mayor equilibrio y diversificación entre rentas públicas y privadas tras la jubilación es la educación financiera; pero hasta que esta produzca sus efectos, los incentivos fiscales, aun el mero diferimiento de impuestos, contribuyen a sensibilizar a los ciudadanos sobre la necesidad de ahorrar”, concluyen.

Comentarios

Me gustaría añadir a la objetividad de este artículo y su correcta exposición, algo más subjetivo por mi parte: siempre que leo a los políticos hablando sobre temas fiscales y financieros, me entra lo que llamo "angustia financiera" sobre las conclusiones a las que van a llegar y las soluciones que se plantean, sin analizar por ejemplo, la finalidad de los Planes de Pensiones, como se recoge en este artículo con total claridad. En palabras llanas de economía y fiscalidad, las reducciones de los Planes de Pensiones no son un coste. En primer lugar y en un análisis sencillo, la "desgravación" por la reducción de los Planes de Pensiones en el Impuesto sobre la Renta, no son un COSTE, sino un diferimiento de impuestos que se ven con total naturalidad en otros conceptos en el propio IRPF como las operaciones con pago aplazado, la posibilidad de traspaso entre IIC, etc., o en el Impuesto de Sociedades como las Reservas de Nivelación, de capitalización y otras figuras. Sería un coste financiero por el aplazamiento, pero no hay que adentrarse en este comentario, máxime cuando estamos en tipos de interés negativos y el Estado se financia en la actualidad casi gratuitamente. Si quieren modificar de alguna manera el efecto de reducción que tiene sobre la Base Imponible al aplicar directamente sobre la misma el importe aportado (por cuestiones "políticas"), podían utilizar el mismo sistema que se aplica al cálculo de los mínimos personales y familiares, sobre cuota, de manera que no se dedujera sobre el marginal de cada contribuyente, pero sin limitar aportaciones o dejando las que están actualmente. Dejar 2.000 euros no elimina el efecto "perverso" de que se desgrava quien más capacidad tiene de ahorro. Como desde el punto de vista fiscal "donde dije digo, digo Diego", me parece adecuado recordar que las sociedades ya tuvieron derecho a una deducción en cuota, concretamente del 10% de las contribuciones empresariales a planes de pensiones o mutualidades de previsión social que actuasen como instrumento de previsión social empresarial. La base de la deducción por las contribuciones imputadas a los trabajadores con retribuciones brutas superiores a 27.000 euros, se reducían en la proporción que correspondia al exceso sobre esa cantidad (artículo 36.quarter de la LIS). Hay tantas soluciones y alternativas para ampliar estos sistemas sin reducirlos, penalizarlos o eliminarlos, que tras leer su artículo y otros de similar temática, no puedo comprender que sigan con "orejeras" quienes plantean lo que se está proponiendo en estos momentos con este sistema de ahorro en prevención de lo que todos pensamos que va a ocurrir con nuestro sistema de pensiones y más aún aplicando este tipo de criterios.

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