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Invertir en megatendencias: una forma de adelantarse al futuro
16:30 | 12/06/2020
  • Los fondos temáticos son aquellos que invierten en sectores o geografías específicas con la idea de poder beneficiarse de esos cambios estructurales que están asociados a las megatendencias
  • Desde BlackRock localizan cinco grandes megatendencias: cambio climático y escasez de recursos, cambio demográfico y social, poder económico cambiante, rápida urbanización y migración a las ciudades y avances tecnológicos disruptivos
  • Antes de incorporar una temática, el equipo de BlackRock vigila que cumplan una de estas tres fuerzas: la fuerza regulatoria, la fuerza social y la fuerza económica
Por Sofía Cisneros

Los fondos temáticos son aquellos que invierten en sectores o geografías específicas con la idea de poder beneficiarse de esos cambios estructurales que están asociados a las megatendencias. Así lo ha definido Luis Rivilla, Associate en BlackRock, en un encuentro digital con EFPA.

“Son dinámicas más largo placistas que cambiarán la forma en la que vivimos y nos brindarán oportunidades de inversión que van a ofrecernos una rentabilidad superior utilizando esas tendencias disruptivas”, ha aclarado. En concreto, según ha explicado, las megatendencias son fuerzas que van a impactar en la forma en que vivimos, invertimos, consumimos y nos relacionamos y que pueden sentar una muy buena base para crear estrategias de inversión a largo plazo.

En este sentido, desde BlackRock localizan cinco grandes megatendencias: cambio climático y escasez de recursos, cambio demográfico y social, reforzada por el COVID-19, poder económico cambiante (actualidad, por ejemplo, entre las tensiones entre EE.UU. y China), rápida urbanización y migración a las ciudades y los avances tecnológicos disruptivos. Estas cinco megatendencia, según Rivilla, no son estáticas y están relacionadas entre ellas.

¿Por qué invertir en una megatendencia? Para el experto, esta inversión supone anticiparse al futuro. “Invertimos en una dinámica que será una fuerza de cambio e influenciará la forma de invertir y comprar en el futuro. Lo que conseguimos es tener una exposición a compañías que deberían hacerlo mejor a nivel beneficios que la media. Estas compañías más disruptivas generan cambios para los que el mercado no está preparado, por ejemplo, el trabajo en remoto”, ha explicado Rivilla. En concreto, el equipo de la gestora, antes de incorporar una temática, vigila que cumplan una de estas tres fuerzas: la fuerza regulatoria, la fuerza social y la fuerza económica.

Tecnología y salud: los caballos ganadores

La tecnología y el salud han sido las dos temáticas que menos han sufrido los efectos del COVID-19, de hecho, algunos sectores han salido incluso reforzados, una tendencia que el experto considera que continuará en el largo plazo.

Respecto al sector salud, Rivilla lo identifica como uno de sus favoritos debido a su amplio abanico de oportunidades, su constante innovación y un buen comportamiento histórico, sobre todo en las fases finales de ciclo como en la que nos encontramos. El último argumento que da es la importancia de relación que tiene el sector sanitario con otras megatendencias, como, por ejemplo, el envejecimiento poblacional, algo que crecerá en el tiempo y que se da en todo el mundo. “Como consecuencia de este envejecimiento, el gasto sanitario seguirá creciendo. Las personas mayores gastan hasta tres veces en salud más que las jóvenes”, añade.

Asimismo, ha recalcado la importancia de la diversificación en el sector salud. Cuatro de los principales subsectores del sector salud son: el farmacéutico, proveedores de material o servicios, biotecnología y dispositivos y suministro médicos. “Es difícil acertar qué subsector lo hará mejor, por ello es mejor invertir en aquellos fondos de salud que puedan acceder a los distintos subsectores”, explica.

Su predilección por el sector tecnológico también la justifica dando tres argumentos: “Se trata de un sector con fundamentales muy atractivos, además del respaldo macroeconómico y el momentum, las compañías tienen los ratios de apalancamientos más bajos, mejores niveles de liquidez y presentan crecimientos de beneficios muy buenos”. Otro de los criterios es la amplitud de oportunidades que hay en esta temática. Por último, que el sector tecnológico sea líder en materia de cambio y disrupción en el resto de los sectores. Dentro de la tecnología, el experto destaca tres subsectores: la inteligencia artificial, el internet de las cosas y el big data.

¿Cómo implementar esto en nuestras carteras?

Rivilla explica que la primera decisión es ver cómo queremos invertir, si a través de una estrategia de gestión pasiva o activa. Para establecer este primer filtro, el equipo de BlackRock se plantea tres preguntas: el tamaño del universo de inversión, si es grande sí tiene sentido seguir una estrategia activa para seleccionar a los ganadores del futuro; si va a haber divergencia entre ganadores y perdedores, si la respuesta es afirmativa, el gestor activo que sepa localizarlas va a generar mayor rentabilidad; por último, las posibilidades de participar en salidas a bolsa, si hay posibilidades, invertirán a través de una gestión activa.

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