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El impacto de las criptomonedas en la ESG: ¿podrán llegar a ser una inversión sostenible?
13:30 | 29/07/2021
  • La minería de bitcoin utiliza alrededor del 0,4% del consumo global de energía
  • Se puede observar un flujo constante de historias relacionadas con el uso de criptodivisas para el blanqueo de dinero, la financiación del terrorismo y el fraude.
  • A diferencia de los bonos, no pagan cupón y, a diferencia de las acciones, no pagan dividendos y no representan un activo material, como la propiedad de una empresa. Las criptomonedas son, según definen en Candriam, un activo especulativo no financiero
  • Existen las llamadas criptodivisas "no minadas", como Ripple, Stellar, Cardano, EOS y NEO. No necesitan el apoyo de ordenadores de alto consumo energético para validar los bloques de transacciones
Por Futuro a Fondo

La pandemia ha acelerado varias tendencias del mercado, entre ellas el uso de criptomonedas y la incorporación de factores ambientales, sociales y de gobernanza (ESG) por parte de los inversores. La creciente aceptación de las instituciones financieras de las criptomonedas como una clase de activos invertibles y negociables ha contribuido sin duda a ello.

La pandemia no ha sido el único catalizador y las criptomonedas también se han visto beneficiadas gracias al interés de los millennials, los inversores más jóvenes y primerizos. Según las estimaciones del mercado, existen unas 5.400 criptodivisas diferentes, pero son las más grandes, bitcoin y ethereum, las que intentan entrar en los mercados principales, respaldadas por un valor de mercado combinado de alrededor de 1 billón de dólares. Un solo bitcoin ha visto aumentar su precio desde los 7.000 dólares de hace un año hasta alcanzar un récord de casi 65.000 dólares el 14 de abril de 2021.

En un mismo periodo estas dos tendencias de inversión, las criptomonedas y la ESG, han experimentado un auge muy importante, por lo que muchos inversores se preguntan sin son compatibles entre sí. ¿Cumple la inversión en criptomonedas con los criterios ESG?

El imapcto medioambiental, social y de gobernanza de la minería

Que todo el proceso del bitcoin contaminaba no era algo dificil de imaginar, pero no fue hasta que Elon Musk decidió dejar de aceptar bitcoin por su impacto medioambiental cuando el mundo comenzó a señalar a la moneda por su escaso respeto de los criterios ESG.

Las nuevas monedas se crean a través de un proceso llamado minería. Para ayudar a garantizar la integridad de la emisión de nuevas unidades, bitcoin utiliza un sistema de rompecabezas. Estos complicados rompecabezas se resuelven en el proceso de minería mediante potentes ordenadores, que validan los nuevos bloques de la cadena de bloques creados en el proceso de minería. Este tipo de validación de los bloques de datos se denomina "proof-of-work". Dado que los "mineros" son recompensados con algún bitcoin al resolver el complejo algoritmo, cuanto más alto sea el precio del bitcoin, mayor será el incentivo para realizar los cálculos, lo que consume más energía.

La minería de bitcoin utiliza alrededor del 0,4% del consumo global de energía. El Índice de Consumo de Electricidad de bitcoin de la Universidad de Cambridge situó el consumo anual de electricidad de bitcoin por encima del de Argentina y Holanda. Cabe destacar que el 75% de la minería mundial de Bitcoin se realiza en China, lo que empeora las cosas porque en las zonas donde se encuentran las granjas de minería de Bitcoin, la electricidad se produce a partir de la quema de carbón térmico.

Una vez analizado su impacto en el medio ambiente, también se puede observar un flujo constante de historias relacionadas con el uso de criptodivisas para el blanqueo de dinero, la financiación del terrorismo y el fraude. Las criptodivisas no están reguladas y pueden comercializarse para obtener beneficios, y convertirse en objetivo de los especuladores, que en ocasiones han hecho que los precios se disparen. 

El informe de CipherTrace sobre los delitos relacionados con las criptomonedas y la lucha contra el blanqueo de capitales revela que los principales robos, hackeos y fraudes relacionados con las criptomonedas ascendieron a 1.900 millones de dólares.

Un activo difícil de entender

La subida del precio del bitcoin ha puesto de manifiesto, como es lógico, que las criptomonedas son una inversión potencial a la que es fácil acceder. Sin embargo, como no parece haber una definición clara de qué tipo de activo son las criptodivisas, lo que nos lleva a recordar a la famosa advertencia de Warren Buffet: "no inviertas en nada que no puedas entender".

A diferencia de las monedas reales, las criptodivisas no funcionan como almacenes de valor y no derivan su valor de ser "moneda de curso legal", la forma de pago aceptada por los gobiernos. A diferencia de los bonos, no pagan cupón y, a diferencia de las acciones, no pagan dividendos y no representan un activo material, como la propiedad de una empresa. Las criptomonedas son, según definen en el informe de Candriam, un activo especulativo no financiero comparable al arte. El valor del arte contemporáneo no es objetivo o intrínseco, no se basa en fundamentos, como la rentabilidad de las empresas o el capital. Las criptomonedas no están reguladas y pueden comercializarse con fines de lucro, y también pueden convertirse en objetivo de los especuladores que, a veces, hacen que los precios se disparen.

¿Hay una alternativa a la minería ?

Existen las llamadas criptodivisas "no minadas", como Ripple, Stellar, Cardano, EOS y NEO. No necesitan el apoyo de ordenadores de alto consumo energético para validar los bloques de transacciones y, por lo tanto, son más baratos de ejecutar.

En lugar de puzzles, las criptomonedas no minadas tienen el llamado proceso de "proof-of-stake" que consiste en seleccionar a los propietarios de la criptomoneda para validar un bloque de transacciones. Los seleccionados suelen ser grandes propietarios de la criptodivisas que han realizado transacciones durante más tiempo que la mayoría.

Las cadenas de bloques "proof-of-stake" también son más eficientes. Por ejemplo, Tezos puede procesar hasta 52 transacciones por segundo, en contraste con las cinco transacciones por segundo de bitcoin. Y en lugar de que millones de procesadores procesen simultáneamente procesando las mismas transacciones, elige uno al azar para hacer el trabajo.

Aunque es incuestionable que sean más eficientes energéticamente, el tipo de verificación que utilizan para validar los bloques de transacciones de estas criptomonedas plantea un problema de gobernanza. En este sistema unos pocos inversores muy grandes podrían obtener un control global de la realización de transacciones registros. Si una entidad consigue comprar el 51% de todas las monedas, entonces puede, en teoría, mantener la red y a sus actores como rehenes. En otras palabras, unos pocos actores importantes podrían ejercer mucho poder dentro del modelo proof-of-stake, lo que simplemente no sería posible con proof-of-work.

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