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Tercera temporada de "La casa de papel" /
Dime qué personaje eres y te diré qué perfil profesional tienes
17:45 | 18/07/2019
  • Desde el sociópata hasta la luchadora, la ficción televisiva presenta una serie de perfiles que también podemos encontrar en en el ámbito laboral
  • Estos conforman un sistema de clasificación de hasta nueve personalidades humanas o eneatipos
  • En opinión de Jonathan Dias, director de marketing de Bizneo HR, “cada puesto, incluso cada actividad laboral, requiere de unas características de personalidad distintas”
Por Futuro a Fondo

Este viernes tendrá lugar una de las citas más importantes del calendario seriéfilo español: el esperado estreno de la tercera temporada de “La casa de papel”, una aclamada saga que volverá cargada de nuevas intrigas y unos personajes a los que ya hemos tomado cariño. Y es que su personalidad es justo uno de sus grandes atractivos. Desde el sociópata hasta la luchadora, la ficción televisiva presenta una serie de perfiles que también podemos encontrar en en el ámbito laboral.

Esto es precisamente lo que ha analizado Bizneo HR, expertos en software de reclutamiento y selección de personal. Porque ¿qué aptitudes definen a los protagonistas?, ¿a qué eneagrama corresponde cada uno?, ¿cuál sería su empleo ideal de no haber acabado atracando la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre?

Los perfiles profesionales de La Casa de Papel (ojo, spoilers)

Antes de entrar en más detalles debemos advertir: si no has acabado la segunda temporada, cuidado, porque vienen spoilers. Dicho lo cual, nos centraremos en los atracadores y en sus correspondientes eneagramas. Estos conforman un sistema de clasificación de hasta nueve personalidades humanas.

Berlín: el cabecilla del grupo durante el atraco es quizás uno de los personajes más fuertes de La Casa de Papel. Un auténtico jefe que, si bien tiene una vena sociópata y narcisista, es capaz de actuar como un auténtico líder. Es por eso que decide sacrificar su vida para que sus compañeros puedan escapar. No obstante, podríamos encuadrarlo dentro del eneatipo tres, el triunfador, pues le preocupa su imagen y lo que el resto pueda pensar de él. A pesar de su vanidad es eficaz, productivo y sobresaliente, de manera que liderar equipos se le daría estupendamente.

Denver: el “risas” del atraco es un eneatipo siete o entusiasta de manual: optimista, espontáneo, juguetón y que constantemente busca experiencias nuevas y estimulantes. Tiende a ser impulsivo, pero también es alegre y muy agradecido. ¿Su trabajo ideal? Alguno de corta duración y freelance que le permita movilidad geográfica y tocar distintos ámbitos. Reportero sería un buen ejemplo.

Moscú: aunque previsiblemente no volveremos a verle esta temporada, Moscú se encuentra representado por el eneatipo seis, el leal, pues es responsable, trabajador y comprometido. No obstante, puede tener algún rasgo del individualista o eneatipo cuatro, pues es una persona emocional, en cierto modo vulnerable. Podría tender a un mando intermedio pero en líneas generales tiende a trabajos "seguros y para toda la vida"

Tokio: el personaje que encarna Úrsula Corberó corresponde al eneatipo Ocho, el desafiador: poderosa, dominante, orgullosa, intimidadora, pero también decidida y protectora con los suyos, especialmente con Río. Se trata de una clase de personalidad ideal para liderar equipos.

Río: el informático del grupo y quizás el más inocente es uno de los más complicados de clasificar. Comparte características del eneatipo nueve, el pacificador-es sereno y calmado-, y del eneatipo cuatro o individualista-es reservado y el que menos integrado se encuentra en el grupo-. En los procesos de selección este eneagrama suele ser ideal para psicólogos y diseñadores.

Nairobi: se trata de un personaje puramente ayudador -Eneatipo Dos-, amistosa, generosa, y empática con los secuestrados. No hay más que ver cómo anima a los trabajadores para que sigan imprimiendo dinero o cómo se deja engañar por Alison Parker en algunos momentos de la serie. En recursos humanos este tipo de personalidad se asocia a la atención al cliente y a las ventas.

Helsinki: después de ver cómo cuida de Arturito no nos queda duda de que Helsinki es un rotundo eneatipo dos o ayudador, pues es comprensivo, generoso, sentimental y altruista. En cierto modo también es pacificador. Lo más llamativo es que, junto a Oslo, parece representar la fuerza bruta de la banda de atracadores. Este último resulta complicado de encuadrar en un perfil, pero podríamos considerarlo individualista también. Los médicos, enfermeros y profesiones le van que ni pintadas.

El profesor: inteligente, calculador y perfeccionista, sabe anticiparse y ocupa un rol de observador paciente. Este “encantador de serpientes” lo tiene todo medido, excepto el vínculo que establecerá con la inspectora. Su perfil encaja con el eneatipo uno, el reformador, un tipo idealista de sólidos principios, concienzudo, crítico, perfeccionista y meticuloso que, a su vez, teme equivocarse. Curiosamente este eneagrama está asociado a los profesores y a los puestos de control de calidad. El cerebro de la operación también tiene rasgos del eneatipo cinco, el investigador, racional y observador.

Raquel Murillo: si bien la inspectora no forma parte de la banda -al menos todavía, habrá que esperar a ver qué depara esta última entrega-, hemos decidido incluirla en este análisis. La policía se caracteriza por un carácter fuerte y algo autoritario. Es una persona justa, líder nada y con gran autoconfianza. En definitiva un eneatipo ocho, aunque de manera muy distinta a Tokio.

Así influye tu personalidad en tu desarrollo profesional

Llegados a este punto cabe preguntarse porqué es importante conocer la personalidad de los candidatos. En opinión de Jonathan Dias, director de marketing de Bizneo HR, “cada puesto, incluso cada actividad laboral, requiere de unas características de personalidad distintas”, explica. Es por eso que se emplean distintas herramientas -como los tests, más arraigados- que permiten detectar factores que van desde el grado de introversión o extroversión del individuo, hasta su perseverancia, inteligencia, nivel de confianza, etcétera.

Por otra parte, esta personalidad no solo influye en el desarrollo de la actividad en sí misma, sino en cómo nos sentimos con ella. Por ejemplo, los extrovertidos están más satisfechos que los introvertidos, mientras que los racionales supervisan más a sus empleados y los competitivos son más infelices.

 

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