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La Agencia de rating Axeso estima un crecimiento para la economía española del 2,7% en 2018
13:00 | 31/08/2018
  • El nuevo Gobierno debe llevar a cabo un importante ajuste estructural en 2018 tras el acuerdo con Bruselas y son múltiples los compromisos de gasto estructurales
  • En cuanto a la creación de empleo a tiempo completo atendiendo a la definición de contabilidad nacional se estima que 2018 cierre con un avance del 2,3%, cinco décimas inferior al observado en 2017
  • El balance en evolución de la productividad para la economía española de los últimos veinte años es claramente negativo al ser una de las economías desarrolladas con peores registros en el avance de la productividad por hora trabajada
Por Futuro a Fondo

La Agencia de rating Axeso ha elaborado el informe FOCUS de coyuntura económica. En dicho informe anticipa un crecimiento para la economía española para 2018 y 2019 son, respectivamente, del 2,7% y del 2,4%, habiendo sido revisadas dos décimas a la baja en sendos años.

Si desde Axeso habían anticipado un menor crecimiento del consumo privado por aumento de los precios del petróleo, entre otros factores, así como de las exportaciones, ambos indicadores han resultado ser peor de lo previsto, especialmente las exportaciones a Europa, que también se han visto mermadas por el menor consumo privado del resto de países europeos derivado del aumento del precio del petróleo.

El diferencial de crecimiento sigue siendo favorable para España  respecto a la zona euro, situándose en el segundo trimestre las tasas intertrimestral e interanual del PIB de la zona euro en el 0,3% y el 2,1%, respectivamente.

De cara a la segunda parte del año y a 2019, con la necesidad de aprobar el nuevo presupuesto, la clara minoría en que se encuentra el Gobierno hace difícil evitar un escenario de nuevas elecciones. Siempre que la situación en Cataluña permanezca estable, consideramos que el país está en condiciones de seguir beneficiándose de importantes vientos de cola, fundamentalmente, unos extraordinariamente reducidos tipos de interés, la buena situación de la economía global, la mejora en la situación de balance de familias y empresas y los fuertes ajustes de competitividad de los últimos años.

En relación a las cuentas públicas, desde la compañía estiman que el déficit público se sitúe a final de año alrededor del 2,8% del PIB, favorecido en gran medida por el buen desempeño de la economía, de modo que la recaudación crecerá por encima del crecimiento del PIB nominal, pese al impacto de las rebajas incluidas en los presupuestos en IRPF e IVA, y el compromiso de subir las pensiones mínimas.

El nuevo Gobierno debe llevar a cabo un importante ajuste estructural en 2018 tras el acuerdo con Bruselas y son múltiples los compromisos de gasto estructurales, entre los cuales se encuentran indexar pensiones al IPC, incrementar en un 2% el gasto en defensa, aumentar inversiones en Cataluña y financiación para CCAA o eliminar copagos farmacéuticos. Los impuestos previstos para financiarlos, como el nuevo impuesto a los bancos, tienen que ser aprobados en proyecto de ley y no podrían incluirse en el ajuste acordado con Bruselas.  

En cuanto a la creación de empleo a tiempo completo atendiendo a la definición de contabilidad nacional se estima que 2018 cierre con un avance del 2,3%, cinco décimas inferior al observado en 2017.

Por otra parte, la subida de la cotización del barril Brent de petróleo, que en junio rozaba el 60% interanual, se ha estabilizado alrededor del 46% en julio y agosto, siendo la principal responsable del aumento del déficit comercial del 31,5% observado en el primer semestre. La tendencia a la baja del euro respecto al dólar desde mediados de abril encarece ligeramente la factura energética al pagarse ésta en dólares.

No obstante, el precio de crudo se ha estabilizado desde mediados de julio por debajo de los 75$ el barril. Las previsiones de Axesor apuntan a un aumento de los precios en promedio del 2% en 2018, mientras que la inflación subyacente avanzaría un 1,3% de media en el año.

El potencial desestabilizador de Italia

En Europa, la ralentización del crecimiento de la economía europea es una realidad tras los datos del segundo trimestre, si bien la zona euro todavía debería ser capaz de crecer a un notable ritmo en torno al 2%. El riesgo en la economía italiana continúa. Los inversores huyen tras la salida de alrededor de 72.000 millones de euros en dos meses (mayo y junio), un ritmo superior al de 2012, momento de extrema dificultad para la zona euro.

La mayor parte del importe corresponde a movimientos en Target 2, principal plataforma europea para el procesamiento de grandes pagos utilizada tanto por bancos centrales como por bancos comerciales. Italia tiene el potencial de desestabilizar la eurozona. Ahora bien, a diferencia de lo que sucede en las crisis de deuda de las economías emergentes, cuando sale capital de un país miembro de la eurozona ello generalmente no desemboca en una crisis bancaria en ese país. Y ello es porque el BCE, a través de Target 2, restituye inmediatamente la liquidez que llevaría al sistema financiero del país al caos financiero. No obstante, el nuevo gobierno italiano se equivocaría si pensara que esto puede durar para siempre teniendo en cuenta el tamaño del sistema bancario italiano, cercano a los 4 billones de euros.

Alerta: estancamiento de la productividad en España

Los recientes registros observados en la economía española de reducida necesidad de que aumente el PIB para lograr importantes avances en el empleo esconden un aspecto que, a menudo, pasa desapercibido: el estancamiento de la productividad.

En este sentido, la economía española es muy volátil, más que el resto de economías de nuestro entorno. Cuando el viento sopla a favor crece más y genera más empleo, pero retrocede y destruye más empleo también con más rigor en la fase baja del ciclo. Mientras que en la mayoría de países la productividad del trabajo es procíclica (aumenta en las expansiones y se reduce en las recesiones) en España es al revés. La razón más común para explicar este comportamiento es el ineficiente funcionamiento del mercado de trabajo. Así, cuando se entra en recesión el ajuste en España se hace despidiendo trabajadores, mientras que en el resto de países se intenta mantener el empleo para evitar los costes asociados de despedir y volver a contratar y formar trabajadores y, en todo caso, se reparte el empleo reduciendo las horas trabajadas.

El crecimiento de la productividad en España en el conjunto del periodo 1995-2017 ha sido realmente modesto (el menor después de Italia). En efecto, el balance en evolución de la productividad para la economía española de los últimos veinte años es claramente negativo al ser una de las economías desarrolladas con peores registros en el avance de la productividad por hora trabajada. Sólo Italia tiene peor historial para el periodo 1995-2017. Recientemente, los datos de la CNTR han registrado un avance interanual nulo en la productividad por hora efectivamente trabajada en España en el segundo trimestre de 2018.

La mejora en la regulación de los mercados de productos y de factores es una condición necesaria para que mejore la productividad y la economía española cambie el modelo productivo. El estancamiento de la productividad por hora efectivamente trabajada en el segundo trimestre, en un contexto de subida de remuneraciones a los asalariados, eleva los costes laborales unitarios y reduce competitividad precio, lo que dificulta la exportación.

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