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5 razones para invertir en empresas de gestión de agua y residuos
16:15 | 05/03/2021
  • El consumo de agua va más rápido que el crecimiento de la población, lo que provocará una brecha entre la demanda y suministro
  • La demanda de agua es poco elástica porque el agua es esencial. De promedio pagamos 60 dólares al mes por el agua que consumimos, pero si el coste subiese no dejaríamos de consumirla
  • Toby Gibb (Fidelity): "Una clara ventaja es que hay mucha maneras de jugar con este tema. No solo se puede invertir en empresas de agua, se puede invertir a lo largo de toda la cadena de valor"
Por Sofía Cisneros

La inversión temática nos permite invertir en todo tipo de tendencias, entre ellas, el agua y la gestión de residuos. Dos temáticas que, a medida que se desarrollan las ciudades, demandarán más inversión. Concretamente, Toby Gibb, Global Head of Investment Directing Equities de Fidelity, encuentra cinco razones por las que deberíamos poner en nuestro punto de mira la inversión en estas dos temáticas. 

Crecimiento de las ciudades y aumento de la riqueza y el consumo. A medida que las ciudades se desarrollan y mejora el nivel de riqueza, se tiende a consumir más. Según ha explicado Gibb durante su conferencia en BIOS, un evento organizado por Finect, usamos alrededor de 1.500 litros de agua al día y muchas de las cosas que consumimos implican un consumo de agua mucho mayor del que pensamos. Por ejemplo, para fabricar un par de vaqueros se necesitan 8.000 litros de agua. Asimismo, todo lo que consumimos, en algún momento, pasará a ser un residuo.

Presión en las infraestructuras. Todo este aumento de consumo y producción de residuos ejerce mucha presión sobre las infraestructuras, las cuales están envejecidas. Por ejemplo, el alcantarillado de Londres se construyó hace más de 150 años. “Muchas necesitan reemplazarse o mejorar, por lo que hay oportunidades de inversión”, señala el experto.

Regulación. Según relata Gibb, se están desarrollando regulaciones que dictan cómo se deben tratar los residuos y el agua, lo que generará nuevas oportunidades de negocio y, de nuevo, de inversión.

Escasez de recursos. El agua no es un recurso finito, un 70% de la Tierra está cubierta de agua, pero no es potable y tiene que tratarse. “El consumo de agua vas más rápido que el crecimiento de la población, lo que provocará una brecha entre la demanda y el suministro. Tenemos que ser más eficientes en el tratamiento o crear más suministro con nuevos pantanos, desalinizadoras etc.”, explica Gibb. Para optimizar la producción y el consumo habrá que realizar inversiones, lo que, indudablemente, implicará nuevas oportunidades de inversión. 

La inelasticidad de la demanda

Uno de los puntos que hace atractiva y especial a la inversión en agua y gestión de residuos es la inelasticidad de su demanda. Según aumentan las riquezas de las poblaciones el precio del agua también. Lo que nos muestra, a ojos de Gibb, que existe una grandísima oportunidad en países como India o China con poblaciones muy amplias.

“La demanda de agua es poco elástica, porque necesitamos el agua para vivir, es esencial. De promedio pagamos 60 dólares al mes por el agua que consumimos, pero si el coste subiese no dejaríamos de consumir agua por la subida”, aclara.

En la gestión de residuos la dinámica es parecida. A medida que las economías avanzan y evolucionan, la naturaleza de los residuos es más difícil de tratar, por lo que se añade más valor a esas empresas que la tratan. De promedio, la gente produce 400 kg de residuos al año y la demanda, al igual que la del agua, es poco elástica. Según explica Gibb, el coste de recogida es de unos 20 dólares al mes, pero, según crecen las poblaciones, la demanda y la complejidad de los residuos aumenta, además queremos reciclarlos, lo que haría que la gestión se doble. “Es un impacto pequeño en los hogares, pero es significativo en las empresas implicadas en estos procesos”, advierte.

Carteras descorrelacionadas

Para el experto de Fidelity, una clara ventaja es que hay mucha maneras de jugar en este tema, que, además, es muy global. “No solo se puede invertir en empresas de agua, se puede invertir a lo largo de toda la cadena de valor: en fabricantes de tuberías, sistemas de filtración o laboratorios. Lo interesante es que estas empresas tienden a estar muy poco relacionadas, por lo que podemos crear una cartera descorrelacionada pero dentro de la temática del agua”, explica.

“El área del agua y los residuos está creciendo muy rápidamente. Además, somos capaces de entender el impacto de esta estrategia en línea con los ODS y por cada dólar invertido podemos mostrarle al cliente la cantidad de agua que se produce, cuánto CO2 evitamos, o cuánto se recicla”, señala el gestor de Fidelity. Una información muy valiosa en un mundo en el que la inversión sostenible ocupa cada vez más carteras. 

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