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¿Cómo financiar tus compras en los comercios?
12:45 | 23/04/2019
  • Un crédito sin intereses no siempre es sinónimo de financiación gratis. En el caso de que el tipo de interés nominal sea 0, deberemos fijarnos en la TAE (tasa anual equivalente), el indicador en tanto por ciento que refleja el coste real de un crédito
  • El crédito no lo otorga el establecimiento, sino una entidad financiera. Por tanto, en caso de impago, ella será quién te lo reclamará
  • En general, comprar al contado suele ser más barato. No obstante, a veces ocurre lo contrario. El vendedor te hace un descuento si contratas un crédito
  • Intenta que el plazo de devolución del crédito no supere al de la garantía del fabricante
Por Futuro a Fondo

En la actualidad, cuando realizas una compra puedes pagar o bien al contado o bien a crédito. Si optas por la segunda opción, lo más habitual es utilizar una tarjeta bancaria, para pequeños importes, o financiar las compras en el propio establecimiento, cuando los importes son bastante altos.

¿Eres de los que utilizas a menudo la tarjeta? Recuerda que si compras con tarjeta de crédito y realizas el pago a principio del mes siguiente no pagarás intereses, pero si aplazas el pago en varios meses, el tipo de interés a abonar suele ser muy elevado (entre el 20% y el 25% anual). Así, es aconsejable que, cuando quieras pagar en varios meses, preguntes al empleado del comercio si la compra puede ser financiada en el propio comercio mediante un préstamo al consumo. La mayoría de veces el tipo de interés sufragado es notoriamente más reducido (actualmente, se encuentra entre el 6% y el 12% anual).

En este sentido, si financias la compra en un comercio, es muy recomendable que tengas en cuentas algunos aspectos. Desde el proyecto de Cofidis de educación financiera "Economía para ti" destacamos los cinco imprescindibles:

1) El crédito no lo otorga el establecimiento, sino una entidad financiera. Por tanto, en caso de impago, ella será quién te lo reclamará. Si vas a la tienda y les pides que te retrasen un par de meses el pago de una cuota, no podrán hacer nada, ya que el comercio únicamente ha hecho de intermediario entre tú y la entidad financiera.

2) Un crédito sin intereses no siempre es sinónimo de financiación gratis. Todos los préstamos tienen un coste para el prestatario. En el caso de que el tipo de interés nominal sea 0, deberemos fijarnos en la TAE (tasa anual equivalente), el indicador en tanto por ciento que refleja el coste real de un crédito. Por ejemplo, si compramos una bicicleta por 500 euros y el empleado nos ofrece financiarla gratis durante un año, nos fijaremos en la TAE indicada en el contrato. Vemos que alcanza el 10%, por lo que el verdadero coste del crédito es de 50 euros.

Probablemente este importe esté vinculado a una comisión de apertura u otro gasto relacionado con la concesión del préstamo como, por ejemplo, el seguro contratado.

3) Valora si te conviene pagar al contado o financiar la compra con un crédito. En general, comprar al contado suele ser más barato. No obstante, a veces ocurre lo contrario. El vendedor te hace un descuento si contratas un crédito.

Actualmente ocurre, por ejemplo, con la compra de automóviles. Veamos un caso práctico: si adquieres un coche por 20.000 euros, puede que el concesionario te rebaje 2.000 euros si suscribes un crédito de 10.000 euros a cuatro años a un tipo de interés anual del 8%. En este caso, el coste total del préstamo (los intereses pagados) asciende a 1.718,2 euros. Por tanto, la ganancia por endeudarte es de 281,8 euros.

4) Antes de firmar el crédito lee con detenimiento el contrato. Muchas veces firmamos los contratos sin leer las condiciones del crédito, bien porque las cláusulas nos parecen largas o porque son excesivamente técnicas y no las acabamos de entender. Si este último ejemplo es tu caso, pregunta todas las dudas al empleado que te ofrece el crédito. Si sigues sin comprenderlo, pospón la compra y lleva el contrato a un asesor para garantizar el éxito y evitar sorpresas en la contratación de un préstamo al consumo.

5) Intenta que el plazo de devolución del crédito no supere al de la garantía del fabricante. Uno de los temas que más irrita a un comprador es pagar un importe cada mes a una entidad financiera por un producto que se ha estropeado y requiere de un alto coste su reparación. Así sucede cuando, por ejemplo, financias a un plazo de cinco años la compra de un lavavajillas, la marca te ofrece una garantía de tres y a ti se te ha estropeado a los cuatro.

En definitiva, la compra a plazos de muchos productos suele ser más barato financiarla mediante un crédito al consumo que a través de una tarjeta. No obstante, para no pagar más de lo que crees, es imprescindible tener presente una serie de recomendaciones.

Las principales son mirar la TAE, observar si lo que te descuentan por comprar a crédito supera o no a su coste, leer y entender todas las cláusulas del contrato y evitar que el período de devolución del préstamo supere al de la garantía ofrecida por el fabricante.
 

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