Consciencia financiera /
La aplicación de la inteligencia emocional en las finanzas
10:00 | 18/05/2020
  • Para Ledesma (Dextra Corporate Advisors), no todos somos conscientes de que el dinero es un reflejo de las emociones y, si hay problemas económicos, señalamos al dinero como el efecto y no la causa
  • "Cuando analizamos nuestra relación con el dinero sin juzgarlo, podemos obtener información importante sobre uno mismo y cómo vivimos nuestra vida”
  • Según la experta, necesitamos detectar aquellas situaciones o factores que pueden afectar negativamente al proceso de toma de decisiones relacionadas con el dinero
Por Futuro a Fondo

¿Qué relación guardas con tu dinero? Según T. Harv Eker: “La falta de dinero nunca es un problema. La falta de dinero es simplemente un síntoma de lo que está sucediendo en tu interior”. Rocío Ledesma del Fresno, manager de Dextra Corporate Advisors y consejera de Navis Capital Desarrollo, SGEIC, insiste en que el dinero tiene un valor mucho mayor que solo el monetario y considera que es un reflejo de las emociones.

A través de un artículo del blog de Proa Comunicación, Ledesma analiza el alto valor emocional que se le otorga al dinero. Con el fin de crear una relación más libre y sana con las finanzas, recomienda realizar un estudio introspectivo en el que se reconozcan y transformen las prioridades individuales para poder gestionar con éxito nuestros activos económicos.

Según relata, se dice que el dinero no compra la felicidad, pero sí que compra comida, casa, transporte, ocio y sirve para organizar los proyectos a futuro. Por lo tanto, considera que ganarlo o perderlo puede generar una gran diferencia en la vida y, en consecuencia, en nuestra felicidad. “La sociedad occidental nos ha programado para vivir “el sueño” con todos sus elementos y detalles, pero, al mismo tiempo, nos ha enseñado a no hablar de dinero. Es algo que no se hace: lo que se supone que debemos hacer es simplemente perseguir más y más”, apunta.

Para Ledesma, hoy en día, muchas de nuestras preocupaciones están relacionadas con el trabajo y las finanzas debido a que “el capitalismo ha construido nuestra vida sobre un sistema en el que el trueque ya casi no funciona, donde todo cuesta dinero, donde sin dinero no podemos permitirnos el lujo de sobrevivir y donde parece que eres más cuanto más tienes”. Asimismo, considera que la tendencia del consumismo actual tiene su razón de ser en la posesión y acumulación de cosas y no sólo afecta a los consumidores más activos. “No compramos solo por necesidad o supervivencia: se nos bombardea con anuncios y, gracias a Internet, comprar y consumir cosas es algo cómodo, rápido y sencillo y cada vez más accesible”, añade.

Sin embargo, para Ledesma, no todos somos conscientes de que el dinero tiene un valor mucho mayor que su valor monetario, “es un reflejo de las emociones y, si hay problemas económicos, podemos decir que el dinero es el efecto y no la causa”, asegura. “Los problemas del exterior vienen de problemas del interior. Las relaciones, la alimentación, la salud, el deporte, el trabajo, el sexo… son todos aspectos de la vida donde los problemas nos dan información sobre nuestra relación con nosotros mismos. Realmente no existen problemas, sino que existe algo a resolver, pero miramos el problema y no la causa, por lo que no le damos solución”.

Existe la posibilidad de crear una relación sana y libre con nuestro dinero

En este sentido, la experta cree que solo las ganas de aprender pueden llevarnos a un cambio sostenible en el tiempo. “Cuando vemos claramente, podemos decidir. Cuando observamos qué ocurre, podemos decidir. El dinero dice mucho sobre la relación con uno mismo, deseos, necesidades, miedos y más. Cuando exploramos nuestra relación con el dinero, descubrimos más sobre nosotros mismos. Cuando analizamos nuestra relación con el dinero sin juzgarlo, podemos obtener información importante sobre uno mismo y cómo vivimos nuestra vida”, apunta.

Sin embargo, para Ledesma la buena noticia es que podemos crear una relación más libre y sana con el dinero. “Como todo lo que nos impide evolucionar, necesitamos explorar, conocernos a nosotros mismos y detectar aquellas situaciones o factores que pueden afectar negativamente al proceso de toma de decisiones relacionadas con el dinero”, aconseja.

Ledesma considera que este trabajo puede ayudarnos a comprender mejor no solo las situaciones financieras que perpetuamos, sino a nosotros mismos. Comprender por qué ahorramos la mayor parte de lo que ganamos y no nos permitimos disfrutar del dinero o de la vida, o por qué gastamos cantidades absurdas en objetos que no necesitamos, puede darnos mucha información acerca de nosotros mismos que nos ayude a entendernos, aceptarnos y mejorar.

“Hasta que no seamos conscientes de lo que no funciona, no podremos cambiar la situación actual. Consciencia es la capacidad de reconocer y percibir la realidad, es lo que nos diferencia de los animales y las máquinas. Ser consciente es el camino que abre las puertas a saber quiénes somos y desde ahí acceder a la verdadera transformación. Solo cuando sepamos cómo somos, qué nos condiciona y qué nos mueve, podremos tomar acciones que nos lleven a cambiar aquello con lo que no estamos a gusto. Se trata de reconocer y quizás no cambiar, pero si transformar”, expresa.

Un elemento que Ledesma señala como clave dentro de la inteligencia emocional es ser constantemente consciente de nuestros sentimientos y emociones para mantenerlos bajo control y comprender cómo nos afectan a diario. “Cuando dejamos que una reacción emocional enturbie el proceso de toma de decisiones, la percepción se distorsiona. Como resultado, cometemos errores que de otro modo no cometeríamos”, advierte.

“No se trata de saber mucho de economía, de ser un genio de las matemáticas ni de conocer al detalle todos los productos financieros. Si queremos arreglar nuestras finanzas, empecemos por mirar qué hay dentro de nosotros. Empecemos por entender nuestras preferencias cerebrales, temperamento y competencias y entonces podremos gestionar con éxito nuestra relación con el dinero. Utilizando estudios científicos, psicológicos y médicos podemos indagar en nuestros patrones y tendencias naturales y tomar acciones que perduren en el tiempo y que nos lleven a cambiar aquello con lo que no estamos a gusto”, concluye.

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