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Hay que ver madera en los árboles
Por Christoph Butz

La madera es uno de los materiales más antiguos y básicos de la humanidad y su producción y demanda continúan floreciendo. Aunque actualmente en el mundo hay mucha madera, una serie de desequilibrios naturales, técnicos y políticos, así como embotellamientos en los suministros han estado impulsando los precios de la mayoría de los productos madereros y forestales a niveles récord y es poco probable que esto cambie pronto. Por ejemplo, los precios de la pulpa de madera dura han aumentado en dos tercios desde 2008.

Hay que tener en cuenta que, a pesar de todas las preocupaciones sobre deforestación, la disminución del área forestal es una principalmente amenaza para la biodiversidad, no para la producción de madera: los bosques comercialmente productivos raramente se reconvierten a otros usos y los plantados están expandiéndose.

Esto se debe a falta de aserraderos, centros de transporte y cambios en la naturaleza de la demanda. Se espera que Alemania, por ejemplo, tenga escasez de madera en 2020. A ello se añaden aranceles de la administración estadounidense a importaciones de aserraderos de Canadá y restricciones a la importación de fibra reciclada en China por motivos medio ambientales. Así que las fábricas domésticas se enfrentan costes crecientes de la madera, lo que reduce el incentivo para nueva inversión e impulso de la productividad.

De hecho, aunque hay mucha madera en las partes menos pobladas del mundo, no está suficientemente cerca de la demanda. En países como Indonesia la productividad es plana y las plantaciones de madera se sustituyen cada vez más por plantaciones para producción de aceite de Palma. También hay restricciones en el número contenedores de madera transportables para alimentar esta demanda. La madera aserrada utiliza el espacio más eficientemente, pero también tiene limitaciones.

Además, en Europa se utiliza cada vez más la leña como combustible, revirtiendo su declive secular. Esta demanda ha aumentado, hasta el punto de que los residuos de aserradero y madereros, típicamente convertidos en combustible, son insuficientes. Por eso cada vez más madera de celulosa se está destinando a generar energía. La madera muerta del bosque también se está consumiendo hasta sus límites. Una fuerte demanda de madera como fuente de energía es particularmente alta en Japón, tras el cierre de plantas nucleares, que en su apogeo generaron 30% del suministro de electricidad nacional. Adicionalmente, la reducción del uso de plásticos ha renovado el interés en productos derivados de la madera como materia prima para nuevos materiales de envasado más robustos que el papel e igual de biodegradables.

A ello se añade que la enfermedad ha impulsado los precios en plantaciones de madera existentes y los incendios forestales impactado los suministros. En la provincia canadiense de Columbia Británica, mayor productor y exportador de productos madereros del país, una infestación de escarabajos de corteza ha incitado al Gobierno a reducir masivamente la cantidad de bosque talado, lo que es probable permanezca muchos años. Al mismo tiempo la administración Trump en EE.UU. ha impuesto fuertes derechos arancelarios a importaciones de aserraderos de Canadá.

Mientras el mercado inmobiliario estadounidense está de nuevo en auge. Allí los constructores de casas son, con diferencia, la principal fuente de demanda de productos de madera y los inicios de nuevos hogares están acercándose de nuevo al promedio de 40 años. Como los productores canadienses tienen ahora menos capacidad para responder los precios de productos madereros han subido cada vez más. En algún momento las vastas plantaciones de pino establecidas al sur de EE.UU. las últimas décadas reducirán el déficit de madera canadiense, pero construir o expandir aserraderos lleva tiempo. Hay pocos fabricantes de equipamiento y sus libros de pedidos están llenos. Además, el aumento de carga de trabajo en aserraderos estadounidenses existentes es extremadamente difícil, con mano de obra cualificada difícil de encontrar.

También hay que tener en cuenta que China, como con otros productos básicos, desempeña un papel importante en el mercado de la madera. Es un importante y creciente importador neto de fibra en todas sus formas. Su demanda los ha llevado a implicarse en la producción maderera y Beijing está tomando cada vez más en serio las cuestiones medioambientales: el gobierno impone restricciones cada vez más estrictas a la recolección de madera de bosques locales, mientras se están reestructurando viejas fábricas contaminantes de celulosa y papel y procesadoras de madera. También está viendo la posibilidad de prohibir importaciones de residuos de papel mixtas.

Sobre Christoph Butz

Christoph Butz es co-gestor de Pictet Timber y de su comité asesor

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