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Principios de la inversión a largo plazo: mantener la inversión
00:00 | 13/03/2018
  • Intentar adelantarse a los cambios de tendencia del mercado (lo que se conoce como "market timing") puede resultar peligroso
  • Quedarse fuera del mercado tan solo unos días puede tener efectos devastadores sobre la rentabilidad total de una inversión
  • Aunque los mercados pueden tener días, semanas, meses o incluso años malos, la historia nos ha enseñado que es menos probable que los inversores experimenten pérdidas cuando los plazos de sus inversiones son más prolongados
  • La combinación de renta variable y renta fija no ha experimentado rentabilidades negativas en ningún periodo consecutivo de 10 ejercicios durante los últimos 66 años
Por Futuro a Fondo

Intentar adelantarse a los cambios de tendencia del mercado (lo que se conoce como "market timing") puede resultar peligroso. Es difícil saber cuándo se producirá una corrección y, normalmente, las peores caídas van seguidas de fuertes avances. Sin embargo, como explican desde JP Morgan AM en este vídeo uno de los principios de la inversión a largo plazo es mantener dicha inversión. Muchos inversores creen que pueden adelantarse al mercado o se dejan llevar por emociones como el miedo o la avaricia y acaban tomando decisiones de inversión de las que luego se arrepienten.

El gráfico no deja lugar a dudas sobre el coste potencial de intentar adelantarse al mercado: quedarse fuera del mercado tan solo unos días puede tener efectos devastadores sobre la rentabilidad total de una inversión.

 

Lo bueno se hace esperar

Aunque los mercados pueden tener días, semanas, meses o incluso años malos, la historia nos ha enseñado que es menos probable que los inversores experimenten pérdidas cuando los plazos de sus inversiones son más prolongados. Por eso es importante que los inversores adopten una perspectiva de largo plazo.

El gráfico inferior ilustra este concepto. Si bien los inversores no deben esperar obtener en el futuro las mismas rentabilidades registradas en el pasado, lo cierto es que –pese a las enormes oscilaciones en las rentabilidades anuales que venimos observando desde la década de 1950– la combinación de renta variable y renta fija no ha experimentado rentabilidades negativas en ningún periodo consecutivo de 10 ejercicios durante los últimos 66 años.

 

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