Pequeños inversores con Self Bank /
¿Hay relación entre el “perfil de riesgo” y un parque de atracciones?
14:45 | 28/08/2017
  • Para determinar el perfil de riesgo es esencial conocer lo que se denomina “umbral del sueño”; es decir; tener las inversiones adaptadas a nuestro perfil de inversor y que esto nos permita dormir cada noche a pierna suelta
  • El perfil de inversor va desde muy conservador, conservador, arriesgado hasta moderado o dinámico
  • A la hora de determinar cuál es nuestro perfil de inversor hay que tener en cuenta la capacidad de asumir riesgos y la tolerancia al mismo
  • No debemos invertir nunca en activos que no encajen con nuestro perfil ya que es mejor a veces renunciar a algo de rentabilidad a cambio de dormir bien por la noche
Por Futuro a Fondo

Si tienes miedo a las alturas olvídate de pedirle a los Reyes Magos una entrada para el parque de atracciones y montarte en la montaña rusa, es mejor que pidas un regalo más adecuado para ti, como un puzzle o un muñeco. De este modo define un niño el significado de un término financiero como es el perfil de riesgo.

Si este concepto económico es capaz de explicarlo un niño, tú también puedes entenderlo. Este es el ‘leit motiv’ del proyecto educativo Pequeños Inversores, puesto en marcha por Self Bank junto a 25 gestoras de fondos con el que se pretende desmitificar que las finanzas son complicadas.

Antes de plantearnos una inversión es fundamental determinar cuál es nuestro perfil de riesgo, ya que no todos los inversores son iguales. No todos están dispuestos a perder capital, mientras que otros solo buscan la máxima rentabilidad y no les importa arriesgar.

Para determinar el perfil de riesgo es esencial conocer lo que se denomina “umbral del sueño”; es decir; tener las inversiones adaptadas a nuestro perfil de inversor (muy conservador, conservador, arriesgado, moderado o dinámico) para que esto nos permita dormir cada noche a pierna suelta, sin preocupaciones.

A la hora de determinar cuál es nuestro perfil de inversor hay que tener en cuenta dos aspectos:

1.- La capacidad de asumir riesgos. Se evalúa de forma cuantitativa en función del patrimonio actual, las rentas recibidas, la edad y la necesidad de liquidez a medio plazo.

2.- Tolerancia a asumir riesgos. Se determina de forma cualitativa en función de circunstancias subjetivas como la actitud del inversor ante diferentes situaciones y la experiencia pasada del cliente con inversiones de riesgo.

A la hora de llevar este concepto a la práctica debemos tener en cuenta que antes de invertir tenemos que conocer cuál es nuestro perfil de inversor, que no debemos invertir nunca en activos que no encajen con nuestro perfil y que es mejor a veces renunciar a algo de rentabilidad a cambio de dormir bien por la noche. En definitiva, no se debe asumir más riesgo del que se pueda.

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